Silvia (Tercera parte [Penúltima])
Sé que jamás viste que esta actitud saliera de mí, es que me canse de seguir siendo el que aguanta, decidí por un momento ser yo quien marcara la pauta, Silvia, no se trata tan solo de ti, se trata que si vivo de ti, mañana moriré sin ti, se trata que si no decido, decidirás por mí, y aunque quiero y no, se que terminare, muerto en tus brazos.
Coño Carlos, ¿que te pasa? ¿Acaso no vez que esta mujer te esta matando? ¿Que aunque parece que respiras, cada vez es mas doloroso? – ¿Pero, entonces que quieres que hagamos? Que desaparezca como si nada, si tu me conoces desde adentro y sabes que desde entonces mi alma sigue siendo mía, mas ella se hace cargo de mi vida de alguna manera, ella controla mis sentidos, deberías salirte de mi cabeza y ponerte en mi lugar ¡no digas que me entiendes coño! cuando solo sirves para advertirme ¿pero quien se quemo con sus manos? ¿Acaso tu piel fue desgarrada por ella? Y perdona, se que te tengo cansado.
Tranquila Silvia, no estoy perdido en el espacio, necesitaba encontrarme conmigo mismo, necesitaba por alguna buena vez hablar con alguien distinto a ti, necesitaba despegarme de tus labios y comenzar a pensar con la cabeza, no es que no quiera besarte, tan solo no quiero que sigas inventando, el olor de tus labios me mienten, el sabor de tu boca, me advierte, me dice que corra.
En algún momento, este lugar cerrara, en algún momento, tendremos que irnos, quiero saber ¿a donde iras tu? ¿A donde iré yo? parece que no me basta con este infierno, puedes llamarlo masoquismo pero la realidad del asunto es que mi cuerpo no es mi espíritu y lo peor del caso es que estos dos no se llevan bien, lo que quiere el uno no es necesariamente lo que quiere el otro ¿si me entiendes Silvia? Si lo haces explícame entonces por que sinceramente, a estas alturas, todo me parece más sencillo que mi propia vida.
Entonces, Silvia y Carlos se encontraban silenciosos, deseosos de ser aplastados, de que alguien llegara y tan solo diera una solución, era simple, ninguno de los dos se quería alejar, pero los dos saldrían heridos ¿cual era entonces la solución? ¿Despertar de este mal sueño?
Coño Carlos, ¿que te pasa? ¿Acaso no vez que esta mujer te esta matando? ¿Que aunque parece que respiras, cada vez es mas doloroso? – ¿Pero, entonces que quieres que hagamos? Que desaparezca como si nada, si tu me conoces desde adentro y sabes que desde entonces mi alma sigue siendo mía, mas ella se hace cargo de mi vida de alguna manera, ella controla mis sentidos, deberías salirte de mi cabeza y ponerte en mi lugar ¡no digas que me entiendes coño! cuando solo sirves para advertirme ¿pero quien se quemo con sus manos? ¿Acaso tu piel fue desgarrada por ella? Y perdona, se que te tengo cansado.
Tranquila Silvia, no estoy perdido en el espacio, necesitaba encontrarme conmigo mismo, necesitaba por alguna buena vez hablar con alguien distinto a ti, necesitaba despegarme de tus labios y comenzar a pensar con la cabeza, no es que no quiera besarte, tan solo no quiero que sigas inventando, el olor de tus labios me mienten, el sabor de tu boca, me advierte, me dice que corra.
En algún momento, este lugar cerrara, en algún momento, tendremos que irnos, quiero saber ¿a donde iras tu? ¿A donde iré yo? parece que no me basta con este infierno, puedes llamarlo masoquismo pero la realidad del asunto es que mi cuerpo no es mi espíritu y lo peor del caso es que estos dos no se llevan bien, lo que quiere el uno no es necesariamente lo que quiere el otro ¿si me entiendes Silvia? Si lo haces explícame entonces por que sinceramente, a estas alturas, todo me parece más sencillo que mi propia vida.
Entonces, Silvia y Carlos se encontraban silenciosos, deseosos de ser aplastados, de que alguien llegara y tan solo diera una solución, era simple, ninguno de los dos se quería alejar, pero los dos saldrían heridos ¿cual era entonces la solución? ¿Despertar de este mal sueño?
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