Sigue
Mira, pará un momento
Fíjate como tu cara se refleja constante
en mis manos,
¿será el tacto sublime del recuerdo?
mis manos tienen memoria,
y cuando no estás, rememoran el sutil roce de tu rostro,
reflejan, y me muestran tu boca entre los dedos
tus ojos en los nudillos.
Sin rabia empuño el puño,
como evitando que se escurra
la esencia misma del aroma de tu voz,
sigue.

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